Los productos agroalimentarios han sido protagonistas en las exportaciones extremeñas a EE. UU. en 2024, con productos como tapones de corcho aglomerado, tomates preparados y conservados, aceite de oliva, chocolate y preparaciones con cacao, aceitunas, ajos frescos y vinos y mostos siendo los más destacados.
El pasado 21 de agosto de 2025, la Unión Europea y Estados Unidos alcanzaron un nuevo acuerdo comercial destinado a estabilizar las relaciones transatlánticas y reducir tensiones arancelarias. Sin embargo, el pacto no ha sido bien recibido por el sector agroalimentario, que denuncia falta de reciprocidad y riesgos para agricultores y ganaderos.
Una relación económica clave
Según datos de la Comisión Europea, la asociación transatlántica es la relación bilateral de comercio e inversión más importante del mundo. En 2024, el comercio de bienes y servicios entre la UE y EE. UU. superó los 1,6 billones de euros, con 867.000 millones en mercancías y 817.000 millones en servicios. Cada día cruzan el Atlántico bienes y servicios por un valor superior a 4.200 millones de euros. Además, las inversiones mutuas alcanzaron en 2022 los 5,3 billones de euros.
Principales medidas del acuerdo
La Comisión Europea ha detallado las implicaciones del nuevo acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos subrayando que supondrá una mayor liberalización del comercio agroalimentario, aunque con limitaciones en productos considerados sensibles.
La UE ofrecerá a Estados Unidos un acceso ampliado al mercado europeo mediante la eliminación de aranceles sobre productos industriales y la mejora significativa de las condiciones de entrada de mercancías agroalimentarias. Entre ellas figuran productos del mar, frutos secos, lácteos, frutas y hortalizas frescas y transformadas, cereales y semillas de siembra, soja en grano y aceite de soja, carne de cerdo e incluso carne de bisonte. Este acceso se articulará a través de contingentes arancelarios específicos para cada producto, cuyos detalles serán publicados próximamente. El objetivo, señala la Comisión, es abaratar y garantizar la disponibilidad de insumos que demanda la industria transformadora europea y que consumen los ciudadanos, “sin comprometer las sensibilidades de la UE”.
Para el campo estadounidense, supone una oportunidad de incrementar sus ventas en Europa, consolidando posiciones en nichos donde ya es un proveedor clave, como nueces, abadejo de Alaska o sorgo. Para el agro europeo, en cambio, el valor radica en la previsibilidad: Estados Unidos es el segundo mayor mercado de exportación de alimentos y bebidas de la UE, con una demanda creciente de productos tradicionales, de calidad y con distintivo de origen. El pacto otorga certidumbre a las empresas exportadoras, que podrán planificar con más seguridad su acceso al mercado norteamericano.
La Comisión recalca que los productos agrícolas considerados sensibles, como carne de vacuno, aves de corral, arroz o etanol, quedan excluidos de la liberalización. Bruselas insiste en que no ha cedido en aquellos sectores que podrían generar mayor controversia social y política, y que la apertura se centra en mercancías que “la industria de la UE necesita y los consumidores compran”, como frutos secos, soja, determinados pescados o alimentos procesados, incluido el kétchup.
En cuanto a las exigencias sobre estándares de calidad, bienestar animal o uso de fitosanitarios, que tanto preocupa al sector, la Comisión Europea subraya que no se negocian ni modifican las normas sanitarias y fitosanitarias de la UE, manteniendo esto como una línea roja clara. El acuerdo con Estados Unidos se centra únicamente en buscar soluciones a preocupaciones en materia sanitaria y fitosanitaria, analizando casos concretos en ambos territorios. En este marco, se estudiará también la racionalización de los requisitos para los certificados sanitarios, sin comprometer los estándares europeos.

Los productos agroalimentarios, protagonistas en las exportaciones extremeñas a EE.UU.
Según un informe de la Junta de Extremadura, las exportaciones de la región a EE. UU. alcanzaron los 57,6 millones de euros, lo que representa un aumento del 27,3 % en comparación con 2023. Sin embargo, las importaciones desde EE. UU. se dispararon hasta los 95 millones de euros, con un crecimiento del 212,2 %, dejando una balanza comercial negativa de 37,4 millones de euros. Este informe también destaca que los productos agroalimentarios han sido protagonistas en las exportaciones a EE. UU., destacando productos como tapones de corcho aglomerado (20 millones € -34,7 % del total-), tomates preparados y conservados (4,2 millones € -7,3 %-), aceite de oliva (4,1 millones € -7,1 %-), chocolate y preparaciones con cacao (3,5 millones € -6,1 %-), aceitunas (3,5 millones € -6,1 %-), ajos frescos (2,7 millones € -4,7 %-) y vinos y mostos (1,5 millones € -2,6 %-).
En el caso del aceite de oliva, se ha experimentado un crecimiento extraordinario del 2.162 % respecto a 2023 y, en el de los vinos y mostos, una caída del 10,4 %.
Según la Junta de Extremadura, el número de empresas extremeñas que exportaron a EE.UU. descendió en 2024 hasta las 196 compañías, nueve menos que en 2023. Sin embargo, las que se mantienen muestran una mayor especialización y capacidad de penetración, apoyadas sobre todo en el transporte marítimo, que concentra el 95,6 % de los envíos.

Rechazo del sector agroalimentario
El acuerdo ha despertado un fuerte rechazo entre organizaciones agrarias como UPA y COAG, que lo consideran una cesión unilateral a los intereses estadounidenses. Insisten en que el acuerdo permitirá la entrada de productos con estándares más bajos en materia de sostenibilidad, bienestar animal o uso de organismos modificados genéticamente, mientras que el agro europeo no ha conseguido mejoras sustanciales en el acceso al mercado estadounidense. Ni el vino ni las bebidas espirituosas, dos prioridades señaladas por Bruselas, han logrado concesiones arancelarias.
La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) también ha expresado su malestar: “Es mejor un acuerdo que una guerra comercial abierta, pero no nos resignamos a que nuestras exportaciones sigan penalizadas con un 15 % de arancel”, ha señalado su presidente, Ignacio Silva.
FIAB recuerda que Estados Unidos es un mercado que no es sustituible para el sector español de alimentación y bebidas. Durante el primer cuatrimestre de 2025, las exportaciones del sector a EE.UU., que cuenta con más de 18.000 empresas exportadoras, han decrecido un -3,7 %, tras el notable repunte del 22,6 % registrado en 2024. Esta caída responde en gran parte a la incertidumbre derivada del anuncio de posibles nuevas medidas arancelarias, que ha ralentizado las operaciones por parte de los importadores.
Asimismo, durante este mismo periodo, en contraste, las importaciones desde Estados Unidos han aumentado un 22,2 % en el mismo periodo. Esta asimetría refleja una balanza comercial cada vez más desequilibrada, con EE. UU. manteniendo su peso en el suministro de materias primas, especialmente agrícolas, mientras las exportaciones españolas comienzan a resentirse por el entorno incierto.










Un Comentario
Ellos producen con menos exigencias y entran más baratos, mientras aquí cumplimos mil normas y apenas vemos ventajas.