El tomate, oro rojo de Extremadura

El tomate, oro rojo de Extremadura

Tomates rojos | Extremadura Agro

El tomate es, sin duda, una de las hortalizas más universales. Aunque la botánica lo clasifique como fruta, en la mesa se ha ganado el puesto de verdura imprescindible y hoy figura entre los cultivos más consumidos, gracias a su riqueza en vitaminas y minerales. Su origen se sitúa en la franja andina que une Colombia con Chile, pero fue en México donde dejó de ser una planta silvestre para convertirse en alimento habitual. Con la llegada de los españoles cruzó el Atlántico y se integró en la dieta mediterránea desde el siglo XVI, aunque en algunos países europeos se utilizaba solo como planta ornamental o medicinal. Desde allí viajó a África, Asia y Norteamérica, iniciando en el siglo XIX su cultivo comercial. Hoy, el tomate es un ingrediente global y símbolo de la dieta mediterránea.

Extremadura, potencia del tomate

En 2024, Extremadura cultivó algo más de 24.000 hectáreas de tomate, la gran mayoría dedicada al tomate de industria, que tuvieron rendimientos que rozaron los 100.000 kilos por hectárea. Este nivel de productividad permitió superar la barrera de los 2,1 millones de toneladas cosechadas, batiendo récord y consolidando a la región como la gran referencia nacional en este cultivo.

En 2025, no se espera una campaña tan brillante. En zonas como Vegas Altas se esperan entre 85.000 y 90.000 kilos por hectárea, en lugar de los 100.000 kilos de 2024, según ha explicado Domingo Fernández, presidente de la Agrupación de Cooperativas Agrarias de Extremadura (Acopaex), durante la presentación de las Jornadas Gastronómicas del Tomate de Guadiana, datos recogidos por Efeagro.

Cultivo de tomate | Extremadura Agro

En la región hay al menos 14 industrias transformadoras de tomate que compran y procesan casi toda la producción regional. Todas juntas generan un volumen considerable de empleo estable, cimentando una verdadera industria agroalimentaria regional, y hacen que Extremadura reúna más del 78 % del tomate para industria producido en España, lo que la convierte en la despensa de muchas marcas nacionales e internacionales para la elaboración de concentrados, tomates triturados, tomate frito, ketchup, gazpachos, salmorejos, zumos de tomate, y salsas para pasta, que a su vez se usan en la elaboración de pizzas y platos preparados. 

La mayor parte del cultivo se extiende por la comarca de Vegas Altas del Guadiana (Badajoz), aunque tampoco hay que olvidar el llamado “triángulo del tomate”, formado por los municipios de Miajadas, Zorita y Madrigalejo, al sur de Cáceres, una zona estratégica para el cultivo y la industria.

En la campaña 2025, las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFHs) integradas en Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura han formalizado contratos por más de 1,13 millones de toneladas de tomate para industria, lo que supone cerca del 62 % de toda la producción comprometida en la región y un crecimiento de casi el 18 % en comparación con la campaña anterior.

Según datos de Cooperativas Agro-alimentarias, en cuanto a la superficie, estas organizaciones concentran el 39 % del total cultivado en Extremadura, con 12.175 hectáreas de tomate de industria sobre las 19.824 hectáreas que suman en conjunto los agricultores extremeños en esta campaña.

Lo más relevante es que casi todo el tomate cultivado en Extremadura se transforma localmente, lo que deja en la región el mayor valor añadido y refuerza el carácter clave de este cultivo para la región como productor y transformador con destino directo al consumidor final.

Fábrica central de Conesa en Villafranco del Guadiana, Badajoz. | Conesa

Un cultivo entre costes y rentabilidad

Esta campaña, el calor temprano de junio ha mermado los rendimientos y, a ello, se suma un contexto de precios poco alentador: las industrias privadas han cerrado contratos en torno a 107 euros por tonelada, mientras que en las cooperativas la cifra apenas alcanza los 115 euros. Según un informe de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura, producir una tonelada de tomate cuesta de media 114,7 euros, lo que deja a muchos agricultores trabajando prácticamente al límite de la rentabilidad. Según Cooperativas, este cálculo parte de unos costes por hectárea cercanos a 11.300 euros y de los rendimientos del pasado año, que superaron las 98 toneladas por hectárea, bastante más que en 2023, cuando la media se quedó en 86,5 toneladas y el coste ascendía a 145 euros por tonelada. El estudio señala, además, que aunque los costes globales bajaron un 10 % y la productividad creció un 13,6 % en 2024, para esta campaña se prevé un repunte en el precio de los insumos y de los seguros agrarios.

Según el Anuario de Estadísticas Agrarias del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de 2023, el último disponible, el tomate sigue siendo un pilar de la horticultura española. Entre comunidades, Extremadura destacó con diferencia: solo nuestra región concentró 17.784 hectáreas (casi todas en regadío) y una producción de 1,55 millones de toneladas, fundamentalmente en Badajoz, que aportó más del 90 % del total. Andalucía se situó como segunda gran productora con 1,3 millones de toneladas, seguida de Murcia (219.000 t) y Navarra (180.000 t). En contraste, otras regiones como Galicia, Asturias o Cantabria apenas sumaron unas pocas miles de toneladas, reflejando la clara especialización del suroeste peninsular en este cultivo.

Dentro de la Unión Europea, España ocupa la segunda posición tras Italia, que produjo 6.136.380 t de tomate en 2022 (97.610 ha).

El reto de los mercados internacionales

Según datos de la Consejería de Economía, Empleo y Transformación Digital, en 2024, las exportaciones de Extremadura sumaron 3.330 millones de euros, con un peso destacado del sector agroalimentario transformado. Solo las preparaciones de hortalizas, frutas y otros frutos (que incluyen conservas, zumos o mermeladas) alcanzaron los 574,4 millones de euros, casi la mitad del total de este subsector. El gran protagonista fue, una vez más, el tomate: ocho de cada diez euros proceden de este cultivo, con 466 millones en preparados o conservas, de los que 338 millones tuvieron como destino la Unión Europea, lo que representa más del 10 % de todas las exportaciones extremeñas. Este producto se ha consolidado como el principal motor de las ventas exteriores de la región, generando por sí solo alrededor de una séptima parte del total.

A los habituales condicionantes de cada campaña, como la climatología o la evolución de los precios, este año se suma un nuevo desafío para el tomate transformado extremeño: los aranceles en Estados Unidos. Hasta ahora, los productos derivados del tomate procedentes de ese país estaban gravados en la Unión Europea con un 10,2 % en el caso del kétchup y un 14,4 % para el resto de preparados. Sin embargo, el reciente acuerdo comercial UE-EE.UU. fija un nuevo límite arancelario general del 15 % para la mayoría de exportaciones comunitarias hacia el mercado estadounidense, lo que introduce un factor de incertidumbre para el sector extremeño. Y es que, aunque solo el 7 % de las exportaciones extremeñas a Estados Unidos corresponden a este ámbito, la elevada competitividad de la industria californiana, sumada al tipo de cambio favorable, convierte este escenario en un asunto que el sector sigue con especial atención.

Aunque el foco está puesto en cómo pueda evolucionar el acuerdo comercial con Estados Unidos, la realidad es que la gran mayoría del tomate transformado extremeño sigue teniendo como destino el mercado europeo. Según datos de Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas (FEPEX), en 2024 España exportó 329.491 toneladas de tomate a la UE-27, siendo Alemania el principal comprador, con 125.663 toneladas, seguida de Polonia (29.108) y Países Bajos (28.326).

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