La Comisión Europea ha presentado una estrategia para la renovación generacional en la agricultura, con el objetivo de duplicar la proporción de jóvenes agricultores en la UE hasta 2040, alcanzando cerca del 24 % del sector, incluidos los nuevos agricultores. La iniciativa busca hacer la agricultura más atractiva, garantizar la seguridad alimentaria y promover la resiliencia y sostenibilidad de las zonas rurales.
La estrategia recomienda que los Estados miembros destinen al menos el 6 % de su gasto agrícola a medidas que fomenten la incorporación de jóvenes, especialmente en países con baja representación, y que desarrollen planes nacionales de relevo generacional antes de 2028. Estos planes deberán abordar obstáculos específicos y establecer medidas de apoyo concretas, con seguimiento periódico de los avances.
Entre las prioridades de la estrategia se incluyen el acceso a la tierra, la financiación, el desarrollo de capacidades, condiciones de vida dignas en zonas rurales y el apoyo a la sucesión de explotaciones. Se prevén instrumentos como un paquete de inicio de hasta 300.000 euros para nuevos agricultores, la colaboración con el BEI para facilitar créditos, la creación de un Observatorio Europeo de la Tierra para mejorar la transparencia y el acceso a tierras, y la integración de la sucesión en políticas nacionales.
Asimismo, se fomentará la participación en programas internacionales de formación, la promoción de la vida rural, la inclusión de mujeres y jóvenes, y la cofinanciación de servicios de sustitución para facilitar bajas y vacaciones, mejorando el equilibrio entre vida laboral y personal.
El documento subraya que la edad media de los agricultores europeos es de 57 años, con solo un 12 % menores de 40 años, mientras que la población joven en zonas rurales continúa disminuyendo. La falta de propiedad de la tierra, la dificultad de acceso al crédito y el déficit de competencias dificultan la entrada de nuevos agricultores, con un déficit de financiación estimado en 14.100 millones de euros en 2022. La Comisión considera que abordar estos desafíos es crucial para garantizar un sector agrícola sostenible y atractivo para las próximas generaciones.









