La Comisión Europea presentó este martes su primera Estrategia Ganadera, una hoja de ruta diseñada para reforzar la resiliencia, competitividad y sostenibilidad del sector a largo plazo, con medidas destinadas a mejorar la rentabilidad de las explotaciones, afrontar los efectos del cambio climático y las enfermedades animales, y garantizar la seguridad alimentaria de la Unión.
La estrategia se articula en cinco pilares. Entre ellos, contempla el refuerzo de los instrumentos de gestión de riesgos, el estudio de un nuevo sistema de seguros y reaseguros, una mayor prevención frente a enfermedades animales y el impulso de inversiones para reducir la dependencia de las importaciones.
También prevé mejorar la competitividad mediante el apoyo a la innovación, la bioeconomía y la economía circular, además de favorecer unos ingresos más justos para los ganaderos y una mayor reciprocidad en las normas de producción con terceros países. En materia de sostenibilidad, la Comisión impulsará revisiones del bienestar animal, métodos armonizados para calcular las emisiones ganaderas y prácticas de mitigación del cambio climático.
La estrategia incluye, además, actuaciones específicas para apoyar a las explotaciones de regiones vulnerables, fomentar mataderos móviles o de pequeña capacidad y reforzar el etiquetado de origen y los sistemas de calidad de los productos ganaderos europeos.

Junto a esta iniciativa, la Comisión presentó un Plan de Acción sobre Proteínas con el objetivo de aumentar la producción comunitaria de cultivos proteicos para alimentación animal y reducir la dependencia exterior.
El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, aseguró que el sector ganadero europeo «es un ejemplo de éxito, pero ese éxito está hoy en peligro«. Por ello, defendió que ambas iniciativas buscan «reforzar la seguridad alimentaria de Europa, la autonomía estratégica y la vitalidad de las comunidades rurales«, apostando por soluciones prácticas que permitan a las explotaciones ser más rentables y estar mejor preparadas para gestionar los riesgos.
Copa y Cogeca: La Comisión no ofrece una hoja de ruta creíble
Desde Copa y Cogeca acogen con satisfacción el renovado reconocimiento político del papel estratégico de la ganadería y la producción de proteínas en Europa. Sin embargo, dado que la actual Comisión se acerca ya a la mitad de su mandato, las organizaciones advierten que demasiados elementos siguen siendo poco más que declaraciones de intenciones o carecen de la claridad operativa y técnica necesaria para una aplicación efectiva.
Para la organización, que representa a los agricultores y ganaderos europeos, la Estrategia para el sector ganadero gana considerablemente en precisión en lo relativo al bienestar animal. El anuncio de la eliminación progresiva de las jaulas, con propuestas legislativas previstas para finales de 2026 en el caso de las gallinas ponedoras y los pollos de engorde, y para 2027 en el sector porcino, constituye, posiblemente, una de las pocas medidas verdaderamente concretas que recoge la Estrategia. No obstante, aunque la Comisión reconoce los importantes costes de inversión asociados a estas transiciones, no ofrece una hoja de ruta creíble para su financiación.
En Copa y Cogeca esperaban un plan de inversión claro, respaldado por compromisos de financiación concretos y un calendario realista, en lugar de nuevas promesas de estudiar soluciones más adelante.

UPA: No pueden ser las explotaciones ganaderas las que asuman el coste
La organización profesional agraria UPA también ha realizado una primera valoración sobre la estrategia. La organización de ganaderos y ganaderas valora positivamente la estrategia como un “cambio de rumbo” de las instituciones europeas, pero recuerdan: “Europa no puede ignorar que las reformas tienen costes, y no pueden ser las explotaciones ganaderas las que los asuman”.
La principal crítica que UPA realiza a la Estrategia Europea de Ganadería es la falta de concreción presupuestaria: “Objetivos ambiciosos requieren presupuestos acordes. No podemos dejarlo todo en manos de la PAC, máxime cuando se están plateando recortes en la misma. No podemos exigir transición verde a explotaciones en números rojos”, señalan.
La propuesta de eliminación de jaulas supondría un coste muy elevado para los ganaderos, ya que habría que modificar las instalaciones, aumentar la superficie destinada a las zonas de la paridera y, en muchos casos, ampliar las granjas. “Muchas explotaciones tendrían dificultades para asumir esta inversión, especialmente en un contexto de incremento de los costes de producción. Muchas granjas tendrían que cerrar, según la organización agraria. Y más aun teniendo en cuenta la actual situación que se está viviendo en Europa y en España sobre la PPA, que ha hecho que los precios no cubran costes de producción”, afirman.









