Los Estados miembros de la Unión Europea pueden aplicar desde el 1 de enero un conjunto de nuevas normas que flexibilizan los requisitos medioambientales para el cobro de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), así como determinadas intervenciones sectoriales y los controles asociados, tras la entrada en vigor de un nuevo reglamento comunitario.
El reglamento, publicado este miércoles en el Diario Oficial de la Unión Europea, introduce modificaciones en la condicionalidad ambiental de la PAC con el objetivo de aportar mayor flexibilidad y reducir la carga burocrática, aliviando los denominados “cuellos de botella” en la gestión y control de las ayudas. Estas medidas son fruto del acuerdo alcanzado entre las instituciones comunitarias.
Entre las principales novedades, que los Estados miembros podrán incorporar a sus planes estratégicos de la PAC, destaca la flexibilización de las condiciones para la definición de los pastos permanentes. En concreto, se permitirá ampliar de cinco a siete años el periodo necesario para que una superficie sea clasificada como pasto permanente, otorgando mayor margen de maniobra a los agricultores y ganaderos.
El nuevo reglamento también contempla exenciones para los pequeños agricultores, que quedarán liberados de la aplicación del sistema de condicionalidad y de determinadas exigencias medioambientales para acceder a las ayudas de la PAC.
Asimismo, se introducen excepciones a la prohibición de convertir o labrar pastos permanentes considerados sensibles desde el punto de vista medioambiental dentro de espacios Natura 2000. Estas actuaciones podrán autorizarse, por ejemplo, cuando sean necesarias para combatir los daños provocados por especies invasoras.
Por último, el texto incorpora cambios en la gestión de las organizaciones de productores de frutas y hortalizas, con el fin de mejorar su funcionamiento y facilitar la aplicación de las medidas contempladas en la PAC.









