Las organizaciones Copa y Cogeca han instado a las instituciones europeas a adoptar medidas equilibradas que protejan a los productores comunitarios frente a la creciente entrada de arroz libre de aranceles procedente de terceros países.
Actualmente, la combinación del marco del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG), los acuerdos bilaterales y los contingentes arancelarios permite la importación anual de unas 635.000 toneladas de arroz blanqueado sin derechos de aduana, además de grandes volúmenes de arroz descascarillado, especialmente basmati de India y Pakistán. En la campaña 2024-2025, las importaciones de arroz blanqueado alcanzaron un récord de 1,17 millones de toneladas, más de la mitad libres de aranceles, lo que ha generado una fuerte presión sobre los precios europeos y ha puesto en riesgo la sostenibilidad del sector.
Copa y Cogeca advierten que la diferencia de precios entre el arroz importado y el producido en la UE se ha ampliado considerablemente: mientras el arroz birmano se cotiza a 285 euros por tonelada, el italiano “Lungo-B” ronda los 1.100 euros. Esta brecha ha obligado a los productores europeos a reducir sus precios entre un 20 % y un 30 %, comprometiendo su rentabilidad.
Las organizaciones reclaman fijar el umbral de salvaguarda en torno a las 200.000 toneladas, muy por debajo de las 500.000 propuestas, para garantizar unas condiciones de mercado justas. También piden establecer una cuota específica para el arroz partido y un mecanismo antitriangulación que evite la elusión comercial.
Copa y Cogeca subrayan que el SPG debe seguir apoyando a los países en desarrollo, pero sin poner en peligro la viabilidad del sector arrocero europeo, clave para la competitividad, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad rural de la UE.
El cultivo del arroz en Extremadura
El cultivo del arroz en Extremadura atraviesa una de sus etapas más difíciles de los últimos años. Los productores extremeños han advertido de una situación “muy crítica” y un futuro “muy oscuro” si no se adoptan medidas urgentes que garanticen la continuidad de un sector clave para la región.
Extremadura, segunda comunidad productora de arroz en España, arrastra varias campañas marcadas por la sequía y los bajos rendimientos, factores que han debilitado la rentabilidad de las explotaciones. Sin embargo, este año el problema es distinto: pese a unas condiciones climáticas normales y una producción aceptable, los agricultores no encuentran salida para el producto debido a la caída de los precios y a la presión de las importaciones.
El sector ha reclamado una respuesta inmediata de las administraciones para garantizar precios justos, promover el consumo de arroz nacional y establecer mecanismos de protección frente a las importaciones a bajo coste.









