Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Cáceres han investigado a siete personas como presuntas autoras de delitos de incendio forestal cometidos por imprudencia en distintas localidades de la provincia.
Las actuaciones se enmarcan dentro de las investigaciones abiertas por varios incendios registrados en zonas rurales de Cáceres durante los últimos meses. Según ha informado la Guardia Civil, los fuegos se habrían originado por causas diversas, todas ellas relacionadas con negligencias o descuidos en actividades agrícolas, ganaderas o de mantenimiento realizadas en entornos forestales.
Entre los motivos detectados figuran el uso de un cañón detonador empleado como espantapájaros, la generación de chispas por herramientas como una radial, tendidos eléctricos defectuosos, o incluso el uso de humo para la caza de conejos, una práctica que puede derivar fácilmente en la propagación del fuego. En otro de los casos investigados, un camión de transporte de ganado circuló durante más de 17 kilómetros con la rampa metálica desplegada, provocando fricción con el asfalto y generando chispas que terminaron causando un incendio.
En conjunto, la superficie afectada por los incendios supera las 600 hectáreas, lo que supone un grave impacto ambiental y económico para las zonas afectadas.
El Seprona subraya que, aunque en la mayoría de los casos no existía intención de causar los fuegos, la imprudencia o el descuido pueden tener consecuencias muy graves, tanto para el medio ambiente como para las personas. Por ello, recuerda la necesidad de extremar las precauciones en el uso de maquinaria o herramientas que puedan generar chispas, así como en cualquier práctica agrícola o cinegética que implique el uso de fuego, especialmente durante los periodos de alto riesgo de incendios.









