La organización agraria Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha trasladado al Ministerio de Industria la problemática que, a su juicio, generan los sistemas catalizadores instalados en la maquinaria agrícola, especialmente en las cosechadoras, y ha solicitado una revisión de la normativa para permitir, en determinados casos, su desactivación.
Según explica la organización, estos dispositivos pueden provocar pérdidas de potencia, averías y paradas frecuentes durante las labores agrícolas, además de incrementar los costes de mantenimiento de los equipos.
Uno de los aspectos que más preocupa al sector es el riesgo de incendios. Unión de Uniones señala que los catalizadores alcanzan temperaturas de hasta 600 grados y, en el caso de las cosechadoras, trabajan en contacto con paja y restos vegetales secos, lo que puede favorecer la propagación del fuego durante la campaña de recolección.
La organización también advierte de que la creciente complejidad técnica de la maquinaria agraria supone un coste añadido para las explotaciones, en un contexto marcado por el encarecimiento de los insumos y de los costes de producción. A ello se suma, según denuncia, la escasez de talleres y mecánicos especializados en las zonas rurales para realizar reparaciones o ajustes cuando son necesarios.
Además del riesgo de incendios, Unión de Uniones considera que esta situación afecta a la seguridad laboral de los agricultores. La organización recuerda que cada año se registran accidentes relacionados con el uso de maquinaria agrícola y reclama una mayor atención a esta problemática.
Por ello, ha pedido al Ministerio de Industria que estudie posibles adaptaciones o excepciones normativas, al entender que la maquinaria agrícola opera en condiciones muy diferentes a las de otros vehículos sujetos a la normativa de emisiones.









