En Extremadura, hasta hoy se han registrado 16 focos de lengua azul que han afectado a 66 animales, principalmente caprinos y casi todos en Cáceres. Los serotipos más frecuentes son el 3 y el 1.
La lengua azul, enfermedad vírica transmitida por mosquitos del género Culicoides, vuelve a poner en alerta al sector ganadero español. Afecta principalmente a rumiantes domésticos, ovejas, vacas y cabras, y, aunque no supone riesgo para la salud humana ni para el consumo de productos de origen animal, su impacto económico y sanitario es considerable.
Actualmente, en España circulan cuatro serotipos del virus: 1, 3, 4 y 8. Cada uno se comporta como una enfermedad independiente a efectos de control, ya que la inmunidad frente a un serotipo no protege frente a los demás. Esto obliga a campañas de vacunación diferenciadas y aumenta la complejidad de la estrategia sanitaria. Desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la vacunación sigue siendo la principal herramienta de prevención y control, dado que no existe tratamiento curativo. Sin embargo, la cobertura inmunitaria se mantiene por debajo del 80 % recomendado, debido a diferencias regionales en la gestión de las campañas de vacunación y a la disponibilidad de dosis.
La vacunación sigue siendo la principal herramienta de prevención y control, dado que no existe tratamiento curativo.
Situación epidemiológica de la lengua azul en Extremadura
Según los datos del MAPA, en Extremadura en lo que va de año (a 20 de septiembre de 2025) se han registrado un total de 16 focos de lengua azul, que han afectado a 66 animales, principalmente caprinos, y casi en su totalidad en la provincia de Cáceres. Si hablamos de serotipos, los principales en la región son el 3 y el 1, por este orden. Detrás, con diferencia, están el serotipo 8 y el 4, también por este orden.
A nivel nacional, se han notificado 104 focos, que han afectado a 2.266 animales. Los serotipos 3 y 8 representan el mayor riesgo actualmente, mientras que los serotipos históricos 1 y 4 se mantienen controlados gracias a la inmunidad generada en campañas anteriores. Según la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE), los focos más recientes incluyen Bunyola (Mallorca), Abizanda (Huesca), Santiso (A Coruña) y varias localidades de Castilla y León.

La vacunación como herramienta clave
La lengua azul no se transmite por contacto directo, sino a través de la picadura de mosquitos Culicoides. Esto complica el control, ya que los insectos pueden desplazarse cientos de kilómetros, favorecidos por el viento o los propios animales. La actividad del vector se concentra entre abril y noviembre, mientras que en invierno el virus permanece latente en animales portadores durante el denominado “periodo de paz epidemiológica”.
El mensaje de las autoridades sanitarias es claro: vacunar es esencial. Existen vacunas combinadas que cubren algunos serotipos, pero el serotipo 3 requiere dosis específicas, desarrolladas con autorización excepcional. La revacunación anual se recomienda especialmente en ovino, donde la mortalidad puede superar el 10 % en brotes, y en vacuno de leche, afectado por pérdidas productivas, incluso cuando no se haya cumplido un año desde la última vacunación, aclaran desde el MAPA.
La vacunación no solo protege a cada explotación, sino que refuerza el estatus sanitario nacional y mantiene abiertos los mercados de exportación. España mantiene acuerdos con países como Marruecos, Argelia o Túnez, que exigen animales vacunados frente a los serotipos presentes en su zona de origen.

Financiación de las vacunas
A nivel de la Unión Europea, la lengua azul ha cambiado su clasificación. Anteriormente estaba catalogada como enfermedad de categoría A o B, lo que obligaba a los Estados miembros a implementar programas de erradicación y control. Actualmente, ha pasado a la categoría C, lo que únicamente requiere que los países mantengan un programa de vigilancia, sin que sea obligatorio aplicar medidas de erradicación.
La transición a programas voluntarios de vacunación ha modificado la financiación. Antes, la Unión Europea cofinanciaba hasta el 50 % de los programas, y el resto era asumido por el Ministerio y las comunidades autónomas. Hoy, la responsabilidad depende de cada comunidad. Extremadura, por ejemplo, distribuye vacunas gratuitamente, especialmente frente al serotipo 3, mientras otras regiones optan por cofinanciar parcial o totalmente la campaña.
Las organizaciones agrarias y las cooperativas insisten en la necesidad de una planificación coordinada, el suministro garantizado de vacunas y un sistema de comunicación claro. También proponen que los veterinarios de explotación puedan administrar las dosis directamente, agilizando la campaña y aumentando la cobertura inmunitaria.
La expansión de la lengua azul en España demuestra que el control de la enfermedad depende de la combinación entre vigilancia, vacunación y coordinación territorial. La experiencia reciente evidencia que incluso con vacunas disponibles, una cobertura insuficiente puede favorecer la propagación del virus. Frente a esta amenaza, la vacunación se mantiene como el eje central para proteger la cabaña ganadera, garantizar el estatus sanitario nacional y mantener abiertas las puertas del comercio exterior.









