Mientras una ola de calor sin precedentes azota Europa, un nuevo informe de Save Soil revela que los suelos degradados están amplificando el calor y advierte de que la ONU está a punto de abandonar su única línea de trabajo sobre el suelo y la agricultura.
Con temperaturas que rozan los 44 °C en los valles del Tajo y del Guadalquivir y un nuevo récord regional de 43,7 °C en Cantabria, un nuevo informe de Save Soil sostiene que el sistema de refrigeración más potente del planeta se está destruyendo bajo nuestros pies. España es el país de la UE más expuesto a la degradación del suelo, y por ende, al calentamiento y la sequía.
El informe concluye que es la tierra viva, y no solo la atmósfera, la que regula el termostato del planeta: el agua ha regulado alrededor del 95 % de la dinámica térmica de la Tierra durante miles de millones de años, y un suelo sano —la «esponja de carbono del suelo»— impulsa el enfriamiento a través de la evapotranspiración. Cuando el suelo se seca y se degrada, ese enfriamiento se detiene y la energía solar se convierte directamente en calor en la superficie del terreno. El informe apunta a las pruebas del IPCC, según las cuales la pérdida de suelo y vegetación por sí sola puede elevar las temperaturas locales hasta 4°C, y esto sin contar con la consecuente emisión de gases de efecto invernadero, y sostiene que los suelos secos y empobrecidos intensifican y prolongan las cúpulas de calor y de altas presiones, que inhiben las precipitaciones y retienen el calentamiento, el patrón exacto que se observa actualmente en Europa.

El 74 % de su territorio español es susceptible de sufrir desertificación
España es el país de la UE más expuesto a la degradación del suelo: el 74 % de su territorio es susceptible de sufrir desertificación. Su Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación, aprobada en 2022, tiene como objetivo alcanzar la neutralidad en materia de degradación del suelo para 2030, pero el calor que ahora azota el país pone de manifiesto lo mucho que queda por hacer.
«Este informe demuestra que el suelo no es una cuestión secundaria en la lucha contra el cambio climático, sino que es fundamental para ella. Hasta el 95 % del calor de la Tierra está regulado por el ciclo del agua, y un suelo sano es lo que lo impulsa. La tierra degradada y desnuda puede alcanzar temperaturas hasta 4 grados más altas que un suelo vivo, y está contribuyendo a mantener esta ola de calor». «Llevamos treinta años centrados en el calentamiento que hemos provocado y casi hemos ignorado el sistema de enfriamiento que hemos desmantelado», afirmó Rico Rau, analista de políticas de Save Soil y coautor del informe.
El daño es reversible, y la mejora puede ser rápida. Cada aumento del 1 % en la materia orgánica del suelo permite que una hectárea retenga 250 000 litros adicionales de agua. El informe concluye que la restauración de los suelos y la vegetación podría reestablecer aproximadamente 3 vatios por metro cuadrado de enfriamiento natural, una cantidad tres veces mayor que el calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero de origen humano, lo cual sería suficiente para compensar el desequilibrio de 0,9 vatios por metro cuadrado que actualmente impulsa el calentamiento global. Reconstruir la «esponja de carbono» del suelo, según el informe, es como construir millones de micropresas bajo nuestros pies.

Cada aumento del 1 % en la materia orgánica del suelo permite que una hectárea retenga 250 000 litros adicionales de agua.
Las conclusiones llegan en un momento político crítico. En las negociaciones climáticas de la ONU celebradas este mes en Bonn (SB64), no se lograron avances sustanciales en materia de suelos y agricultura, y la única línea de trabajo formal de la ONU que los abarca, el Trabajo Conjunto de Sharm el-Sheikh sobre Agricultura, está previsto que expire en la COP31, que se celebrará en Antalya este noviembre.
«España es la advertencia más clara en Europa, y aun así el suelo y la agricultura no registraron avances en Bonn, mientras que la única línea de trabajo de la ONU dedicada a estos temas está a punto de expirar en la COP31. La restauración del suelo debe considerarse una medida de adaptación climática de primera línea, no una nota al pie», afirmó Praveena Sridhar, directora científica y de políticas de Save Soil.
El informe, titulado «El suelo, esponja de carbono: restaurar el sistema de enfriamiento hidrológico de la Tierra para la estabilidad climática», expone los mecanismos que vinculan la salud del suelo, el ciclo del agua y la temperatura de la superficie terrestre. Save Soil pide que la restauración del suelo se considere una infraestructura fundamental de adaptación al cambio climático, y que España y la UE garanticen un espacio permanente para el suelo y la agricultura.









