El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la puesta en marcha de un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, que el Consejo de Ministros aprobará mañana. Se trata de una iniciativa que pretende involucrar a la sociedad civil, empresarios, trabajadores, administraciones y fuerzas políticas para afrontar de manera conjunta los desafíos medioambientales que marcan el presente y el futuro de España.
La propuesta, presentada en el acto de apertura del curso político, parte de un documento inicial con diez compromisos concretos, abiertos a debate y enmiendas, que buscan no solo reforzar la capacidad del país frente a los fenómenos climáticos extremos, sino también impulsar un modelo de desarrollo sostenible en el ámbito agroalimentario y rural.
Entre las medidas planteadas, Sánchez destacó la creación de fondos permanentes de reconstrucción y recuperación para municipios y paisajes afectados por incendios, sequías o inundaciones, así como un refuerzo estable de brigadistas, agentes forestales y cuerpos de extinción. El Ejecutivo plantea, además, la constitución de una Agencia Estatal de Protección Civil y Emergencias que mejore la coordinación entre administraciones.
Uno de los ejes más relevantes para el sector es el impulso a un modelo de gestión forestal adaptado al siglo XXI, con reforestación de especies resilientes, tratamientos preventivos y un aprovechamiento sostenible de los recursos forestales. El presidente insistió en que el mundo rural es esencial en la lucha contra el cambio climático, comprometiéndose a nuevas ayudas económicas, incentivos fiscales y programas que refuercen el poblamiento, el empleo verde y la bioeconomía.
En este sentido, el pacto reconoce y promueve la importancia de la agroforestería, la ganadería extensiva, la agricultura regenerativa, el pastoreo dirigido y el riego eficiente, prácticas que no solo contribuyen a la sostenibilidad del sector primario, sino que también son clave en la prevención de incendios, la conservación de suelos y la gestión del agua.
El documento incluye asimismo un plan nacional de resiliencia hídrica, con medidas para mejorar la capacidad de adaptación a sequías e inundaciones, la actualización de planes hidrológicos y la limitación de edificaciones en zonas de riesgo.
La estrategia se completa con propuestas urbanas, como la creación de refugios climáticos, corredores de sombra e infraestructuras verdes, además de programas educativos en prevención y protección civil. Todo ello con un horizonte marcado: acelerar la transición ecológica y alcanzar la neutralidad climática antes de 2050, en línea con los Acuerdos de París.
En el acto intervinieron también la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; y el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, quien subrayó el papel determinante del sector agrario en la sostenibilidad y resiliencia de los territorios.









