Las altas temperaturas registradas en las últimas semanas están afectando de forma significativa a la ganadería española, con descensos de producción, problemas de fertilidad y un aumento de los costes de explotación, especialmente en las granjas más expuestas al estrés térmico.
Según alerta Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, el impacto es especialmente acusado en las explotaciones de vacuno, ovino y caprino de leche, donde la producción ha caído entre un 20 % y un 25 % debido a la pérdida de apetito de los animales y al estrés provocado por el calor.
En la ganadería extensiva, la rápida desecación de los pastos y la disminución de la disponibilidad de agua obligan a los ganaderos a incrementar la alimentación suplementaria y el suministro de agua, lo que eleva los costes de producción.
La avicultura también se está viendo afectada, con una reducción de la fertilidad, huevos de menor tamaño y cáscaras más finas, además de un mayor riesgo de mortalidad por las elevadas temperaturas, pese a los sistemas de refrigeración instalados en las naves. En las explotaciones cunícolas, las pérdidas de producción alcanzan en algunos casos el 20 %, acompañadas de una disminución del peso de los animales.
El sector porcino tampoco escapa a los efectos del calor, ya que el estrés térmico reduce el consumo de alimento y, con ello, el rendimiento productivo.
La apicultura registra igualmente importantes consecuencias, con descenso de la producción de miel, cera derretida y reducción de la población de abejas en algunas zonas. Ante esta situación, la organización agraria reclama medidas que faciliten la adaptación del sector a episodios de calor cada vez más intensos y prolongados, así como mejoras en la gestión del agua y en la cobertura del seguro agrario.









