APAG Extremadura Asaja ha exigido a la consejería de Agricultura que solicite la flexibilización en la aplicación de los ecorregímenes que entrarán en vigor el próximo año con motivo de la nueva PAC.
Esta petición surge tras la aprobación, por parte del Gobierno, de una resolución que establece un régimen transitorio de flexibilidad en las nuevas normas de la PAC, pero siempre y cuando lo soliciten desde las comunidades autónomas.
Según el presidente de APAG Extremadura Asaja, Juan Metidieri, las dificultades que está atravesando el campo por los altos costes de producción, la volatilidad de los precios, la incertidumbre con la nueva PAC y el comienzo de la época de siembra, la consejería de Agricultura de la Junta de Extremadura debería solicitar esta flexibilidad que, en cierta medida, mitigará algunos de esos problemas.
Un ejemplo claro es el del cultivo de cereales, donde los costes de los insumos se han disparado hasta alcanzar los 920 euros por hectárea, una cifra inédita hasta ahora. Con estos niveles de gasto, solo una producción mínima de 3.000 kilos por hectárea permitiría evitar pérdidas, por lo que cualquier rendimiento inferior resultaría ruinoso para el agricultor.
Ante esta situación, el dirigente agrario ha subrayado la necesidad de flexibilizar las prácticas de barbecho, actualmente limitadas al 20 % de la superficie cultivable de cada explotación. Con el nuevo régimen transitorio, esta proporción podría ampliarse hasta el 40 %, una medida que, según Metidieri, contribuiría a aliviar la presión económica que soportan los productores.
Asimismo, la organización plantea reducir de 120 a 90 días el periodo mínimo de pastoreo extensivo con animales propios de la explotación, una medida que otorgaría mayor margen de gestión a los ganaderos.
En cuanto a la rotación de cultivos con especies mejorantes, actualmente fijada en “al menos el 50 %”, propone rebajarla al 25 %, con el objetivo de facilitar el cumplimiento de los requisitos de los ecorregímenes.
Por último, APAG Extremadura Asaja destaca la necesidad de ajustar las normas de sanidad vegetal, permitiendo la aplicación de fitosanitarios sobre la cubierta inerte de restos de poda, así como la retirada y posterior enterrado de dichos restos una vez tratados, medidas que contribuirían a un manejo más eficaz y sostenible de las explotaciones.
Desde la principal organización agraria de la región se ha señalado que se inicia una campaña de siembra con muchas incertidumbres, con unos costes por las nubes, con unos precios muy variables y con dudas sobre la nueva PAC, por lo que se deben buscar medidas que alivien todas esas dudas.









