La organización agraria Apag Extremadura Asaja ha mostrado su “profunda indignación” por lo que consideran una falta de responsabilidad y de acción por parte de las administraciones ante la gravedad de los incendios que están devastando el campo extremeño.
El presidente de Apag Extremadura, Juan Metidieri, ha visitado en los últimos días distintas zonas afectadas, especialmente en la provincia de Badajoz, como Valdecaballeros, Llerena o la Sierra de Bienvenida, donde ha podido comprobar “las graves consecuencias que los fuegos han provocado”: miles de hectáreas arrasadas, olivares destruidos, infraestructuras dañadas, así como pérdidas en ganado y colmenas.
La organización asegura que la magnitud de esta catástrofe exige una reflexión profunda y responsabilidades políticas. “Puede haber incendios fortuitos, pero no una repetición constante”, advierten, señalando directamente a las políticas medioambientales de Bruselas, el Ministerio y la Junta, que —a su juicio— han contribuido al abandono del territorio.
Apag denuncia que normas vinculadas a la Red Natura 2000, las Reservas de la Biosfera o la Agenda 2030 han “expulsado a la gente del campo”, favoreciendo la despoblación rural y dejando un terreno abandonado que “hoy se convierte en combustible para las llamas”.
Metidieri reprocha además la falta de medidas concretas de apoyo a los agricultores, ganaderos y apicultores que han perdido sus explotaciones, criticando que “mientras se echan balones fuera entre administraciones, nadie habla de ayudas para los afectados”.
Exigen ayudas directas y un cambio de modelo
La organización ha exigido ayudas inmediatas y directas para los damnificados, la eliminación de penalizaciones de la PAC en las zonas calcinadas, y la puesta en marcha de un plan real de prevención de incendios consensuado con el sector agrario y ganadero, al considerar que son quienes mejor conocen el terreno.
Asimismo, reclaman un cambio radical en las políticas medioambientales y rurales que devuelva la gestión del territorio a quienes lo habitan y trabajan.
“No podemos aceptar más excusas. Las zonas rurales, la base de la economía y de la vida en Extremadura, no pueden seguir abandonadas a su suerte”, advierte Apag Extremadura, que responsabiliza a los actuales dirigentes políticos de llevar al campo “a la ruina y a un futuro de total incertidumbre”.









