La producción de tomate industrial extremeño se sitúa entre un 10 % y un 11 % por debajo de lo contratado, mientras el bajo grado Brix reduce el precio percibido por los agricultores hasta unos 100 euros por tonelada.
La campaña de tomate para industria en Extremadura encara su final con una reducción de entre el 10 % y el 11 % respecto al volumen contratado y unos rendimientos medios de 83.500 kilos por hectárea, según los datos recopilados por Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura a 15 de septiembre.
La contratación inicial alcanzaba 1.989.146 toneladas en 21.553 hectáreas, con una previsión de rendimiento de 92.290 kilos por hectárea. La organización señala que la caída de producción, unida al bajo grado Brix de parte del tomate entregado y al incremento de los costes, ha deteriorado la rentabilidad de las explotaciones.
Las altas temperaturas registradas durante junio y julio, especialmente durante las noches, afectaron a la floración y al cuajado del fruto, provocando fallos de polinización y tomates partenocárpicos de menor peso. El tomate tardío fue uno de los más perjudicados.
El menor grado Brix ha provocado penalizaciones
Además, el menor grado Brix ha provocado penalizaciones. Así, frente a un precio contractual de 107 euros por tonelada, Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura sitúa en torno a 100 euros por tonelada el importe percibido en muchos casos por los productores.

“Es una de las peores de los últimos años”, ha señalado Juan Francisco Blanco, presidente del grupo de trabajo de Tomate para Industria de la organización, que advierte también del aumento de los costes de combustible y fertilizantes desde la firma de los contratos.
La organización reclama además revisar el seguro agrario del cultivo para incorporar mejor los daños asociados a las altas temperaturas y reducir el impacto de los recargos. También volverá a solicitar al Ministerio de Agricultura autorizaciones excepcionales para determinadas materias activas, entre ellas el Spirotetramat, para combatir plagas como el ácaro del bronceado.
De cara a la próxima campaña, las cooperativas elaborarán un estudio de los costes reales de producción de 2026. La organización advierte de que recomendará no sembrar si los contratos no garantizan cubrir los costes y una rentabilidad razonable.












