Las persistentes lluvias de los últimos días han obligado a intensificar la vigilancia hidrológica en Extremadura, con especial incidencia en las cuencas del Guadiana y del Tajo. La Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) ha informado del inicio del desembalse del embalse de La Serena (Badajoz), mientras que la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) mantiene activos numerosos avisos por caudales elevados.
Según la CHG, el embalse de La Serena, el de mayor capacidad de España y el tercero más grande de Europa, comenzó a desembalsar este lunes con un caudal aproximado de 180 metros cúbicos por segundo, tras la apertura de cuatro compuertas. La infraestructura se encuentra actualmente al 92,6 % de su capacidad, como consecuencia de las continuas aportaciones registradas en la cuenca.
El organismo de cuenca ha precisado que se trata de un desembalse interno, desde La Serena hacia el embalse del Zújar, aprovechando el volumen disponible generado previamente por los turbinados realizados en los últimos días. Esta operación no supondrá, por el momento, un incremento del caudal aguas abajo del Zújar ni incidencias directas en los ríos de la cuenca baja del Guadiana.
No obstante, la CHG mantiene activos avisos hidrológicos de nivel rojo en numerosas estaciones de aforo, entre ellas puntos del Guadiana a su paso por Villanueva de la Serena, Valverde de Mérida, Montijo y Badajoz, así como en afluentes como el Ruecas, el Guadajira o el Lácara. El nivel rojo implica situaciones hidrológicas muy peligrosas, con riesgo de inundaciones y afecciones a infraestructuras y zonas habitadas.
Por su parte, la Confederación Hidrográfica del Tajo ha elevado a 17 las estaciones de aforo en nivel rojo en el conjunto de la demarcación. En el caso de Extremadura, permanecen activos 15 avisos hidrológicos, con una estación en nivel rojo, cuatro en naranja y diez en amarillo, lo que mantiene en alerta a las zonas agrícolas próximas a cauces y vegas.
Ambos organismos insisten en la necesidad de extremar la precaución y seguir la evolución de la información hidrológica, especialmente en áreas rurales y explotaciones agrarias situadas en zonas inundables, ante un escenario marcado por la elevada saturación de los embalses y ríos.









