Por iniciativa de los ministros Annie Genevard y Serge Papin, Francia ha suspendido la introducción, importación y comercialización de alimentos que contengan residuos de determinadas sustancias fitosanitarias peligrosas para la salud y cuyo uso está prohibido en la Unión Europea.
Según el Ejecutivo francés, la medida responde a un principio de coherencia, equidad y justicia, ya que pretende corregir el trato desigual que sufren los productores europeos, a quienes no se les permite utilizar estas sustancias, y reforzar al mismo tiempo la protección de la salud pública.
En diciembre de 2025, Annie Genevard, ministra de Agricultura, Agroalimentación y Soberanía Alimentaria, solicitó a la Comisión Europea la reducción al nivel más bajo medible de los límites máximos de residuos permitidos para varias sustancias activas prohibidas en la UE debido a los riesgos asociados a su uso. Entre ellas figuran cinco materias activas con usos considerados peligrosos: el herbicida glufosinato y los fungicidas mancozeb, metil tiofanato, carbendazim y benomilo.
A la espera de la respuesta comunitaria, ambos ministros decidieron activar una cláusula de salvaguardia prevista en la legislación alimentaria europea mediante un decreto interministerial fechado el 7 de enero de 2026. Este suspende la importación y comercialización, gratuita o mediante pago, de productos alimentarios que contengan residuos de dichas sustancias en territorio francés.
La medida será presentada el próximo 20 de enero ante el Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos, con el objetivo de que la Comisión la extienda al conjunto de la Unión Europea y adapte la normativa a las prohibiciones vigentes.
Francia ya ha adoptado salvaguardias similares en el pasado, como la prohibición de frutas tratadas con tiacloprid o dimetoato, que posteriormente fueron incorporadas a la legislación europea.












