El medio rural ocupa el 84 % del territorio, aunque solo concentra el 16 % de la población. En las zonas rurales, las mujeres cobran un 3,2 % menos que los hombres en contratos a jornada completa. La diferencia crece hasta un 7,6 % menos cuando los contratos son temporales. el salario medio mensual en el sector agrario es de 1.591 euros, pero mientras los hombres llegan a 1.625 euros, las mujeres se quedan en 1.454, casi un 12 % menos.
El Día Internacional de las Mujeres Rurales se celebra cada 15 de octubre desde 2008, tras ser proclamado por la Asamblea General de la ONU en 2007. Con esta fecha, Naciones Unidas quiso poner en valor el papel decisivo de las mujeres rurales en el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la lucha contra la pobreza.
Veamos algunos datos en España. El medio rural ocupa el 84 % del territorio, aunque solo concentra el 16 % de la población. En Extremadura, por ejemplo, somos algo más de un millón de habitantes, el 50,5 % del total son mujeres. En los municipios de hasta 5.000 habitantes, la población femenina alcanzó en 2024 las 193.687 mujeres, frente a 198.315 hombres, según datos del Instituto de Estadística de Extremadura. Aunque la diferencia es leve, pone de relieve la importancia de seguir generando oportunidades que permitan a las mujeres desarrollar su proyecto de vida en el entorno rural. No es casual que muchas decidan marcharse: la falta de empleo y oportunidades económicas, la carencia de servicios básicos que dificultan la conciliación y las limitaciones culturales y sociales que aún persisten, las empujan hacia las ciudades, donde encuentran mayor estabilidad y opciones de crecimiento personal y profesional.
En un artículo reciente, Lola Merino, presidenta de AMFAR (Federación de Mujeres y Familias Rurales del Ámbito Rural), recuerda que en las zonas rurales las mujeres cobran un 3,2 % menos que los hombres en contratos a jornada completa. La diferencia crece hasta un 7,6 % menos cuando los contratos son temporales.
Además, la presidenta de AMFAR resalta que el salario medio mensual en el sector agrario es de 1.591 euros, pero mientras los hombres llegan a 1.625 euros, las mujeres se quedan en 1.454, casi un 12 % menos.

Mayor dificultad para acceder a financiación
Pero eso no es todo. Lola Merino también explica que esta desigualdad igualmente se refleja en los apoyos públicos. En las ayudas directas de la PAC (Política Agraria Común), “las explotaciones encabezadas por mujeres perciben de media 4.434 euros anuales, frente a los 7.156 euros anuales de las masculinas: casi un 40 % menos. Y aunque ellas representan el 38 % de las personas beneficiarias de estas ayudas de la PAC, solo reciben el 28 % del importe total. Una diferencia que no responde a su esfuerzo o talento, sino a que sus explotaciones son más pequeñas, menos mecanizadas y con menor acceso al crédito”.
Esta desigualdad a la hora de acceder a financiación también se ha criticado esta semana desde Unión de Uniones. Según la organización agraria, las mujeres representan el 31 % de la población agraria de la Unión Europea. Aunque tres de cada diez proyectos de emprendimiento rural están liderados por mujeres, únicamente el 2 % logra acceder a la financiación disponible, una brecha que evidencia la necesidad de seguir impulsando políticas de igualdad real en el medio rural europeo.
Emprendedoras en el medio rural
Veamos algunos datos más. Según el informe “Jóvenes Emprendedoras en el Medio Rural”, realizado por el Observatorio del Emprendimiento de España, en colaboración con Reale Seguros, existe una brecha educativa entre las mujeres rurales y urbanas: solo el 37 % de las emprendedoras rurales alcanza estudios superiores, frente al 52 % de las urbanas. Aproximadamente la mitad de las mujeres rurales (45 %) completan estudios secundarios, mientras que el 18 % permanece en el nivel educativo más básico.
Este estudio analiza la actividad emprendedora de mujeres jóvenes, de entre 18 y 45 años, que residen en municipios de hasta 5.000 habitantes, ofreciendo una visión detallada de sus características personales y de sus negocios. El objetivo es poner en valor su contribución al desarrollo económico y social de estas regiones, visibilizando el papel clave que desempeñan en la dinamización del medio rural.

En cuanto a la renta, no se observan diferencias significativas entre mujeres rurales y urbanas. Sin embargo, en el ámbito rural sí existen disparidades por sexo: la mayoría de los hombres se sitúa en el tramo superior de renta (62 %), mientras que la mayoría de las mujeres se encuentra en el tramo inferior (38 %), reflejando una desigualdad económica persistente.
Otras medidas
España es uno de los pocos países que ha incorporado de forma destacada la perspectiva de género en su Plan Estratégico de la PAC, pero las medidas no parecen ser suficientes. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha incrementado el 15 % del pago complementario a las jóvenes agricultoras, una ayuda que busca favorecer el relevo generacional y la presencia femenina en el campo. Además, la igualdad de género está presente en 39 de las 45 intervenciones del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader). A ello se suma el impulso de la titularidad compartida de explotaciones agrarias, que aunque también necesite una revisión profunda, cuenta ya con 1.515 explotaciones registradas hasta la fecha.
Sin duda, es necesario que la PAC posterior a 2027 refuerce las medidas específicas de apoyo a las mujeres rurales, medidas que se traduzcan en acciones efectivas que garanticen igualdad de oportunidades y acceso real a recursos y formación en el medio rural.









