El Consorcio Promedio de la Diputación de Badajoz ha ampliado su red de Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) con la incorporación, desde el pasado 1 de octubre, de la instalación ubicada en La Nava de Santiago.
Esta infraestructura, construida por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), ha supuesto una inversión de 3,4 millones de euros.
Con el inicio de la gestión por parte de Promedio, los vecinos y empresas del municipio deberán abonar la tasa provincial de depuración de aguas residuales, que se aplica a todas las localidades integradas en el consorcio.
La tarifa incluye una cuota fija destinada al mantenimiento del servicio y una parte variable en función del consumo de agua potable. Por ejemplo, para un consumo medio de 10 metros cúbicos al mes, el coste mensual será de 6,02 euros, lo que supone un recibo trimestral de 18,06 euros.
Los recibos serán emitidos por el Organismo Autónomo de Recaudación (OAR), tomando como referencia el padrón del servicio de abastecimiento de agua potable.
500.000 litros de agua al día
Esta planta tienen capacidad para gestionar hasta 500.000 litros de agua al día. “El impacto es muy positivo sobre un entorno natural de enorme riqueza con la dehesa como protagonista”, destacó el diputado delegado de Promedio, Francisco Buenavista, en su visita a las depuradoras junto al alcaldes de la localidad, Emiliano Cortés, y a personal técnico de la CHG responsables de las obras y puesta en marcha de la instalación.
“En apenas una semana, la EDAR puede evitar el vertido de agua sin depurar equivalente a una piscina olímpica a la cuenca del Río Guadiana”.
El proceso de depuración comienza con un pretratamiento compacto para eliminar residuos sólidos como toallitas, plásticos o colillas, además de arenas y grasas. Posteriormente se procede a eliminar la materia orgánica contenida en el agua mediante dos sistemas: primero, en un tanque enterrado y sellado que inicia el proceso de descomposición de la materia orgánica sin oxígeno y, a continuación, con dos líneas de biodiscos, que rotan semisumergidos en el agua para que unas bacterias específicas realicen el trabajo de depuración del agua.
Finalmente, un pequeño tanque permite la decantación de los restos que pudieran quedar para facilitar el vertido del agua tratada al medio natural.









