El levantamiento por parte de China de la prohibición de importar lana y pieles de ovino y caprino españolas, en vigor desde septiembre de 2022 tras un brote de viruela ovina y caprina, supone una noticia de gran calado económico para el sector ganadero y, en particular, para Extremadura, principal productor nacional.
La región concentra el 23,5 % de los animales esquilados en España en 2024 (2,56 millones de cabezas), con una producción de 5.656 toneladas de lana, por delante de Castilla y León (4.031 t), Andalucía (3.426 t) y Castilla-La Mancha (2.758 t). El peso de la raza merina en la cabaña extremeña refuerza este liderazgo, situando a la comunidad como referencia en el mercado internacional.
En términos comerciales, las exportaciones extremeñas del capítulo 51 (lana y pelo fino) alcanzaron en 2024 los 7 millones de euros, con un 93,5 % concentrado en lana sin cardar ni peinar. Francia lideró las compras (2,4 millones, +74,8 % interanual), seguida de Países Bajos (19 % del total) y Uruguay (15,5 %).
El cierre del mercado chino dejó fuera a un destino históricamente estratégico, lo que limitó el crecimiento del sector, suponiendo pérdidas superiores a los 45 millones de euros para el conjunto del sector español. Su reapertura tiene un impacto directo: China concentra la mayor capacidad mundial de transformación de lana, en un contexto en el que la industria textil y de curtición europea ha perdido peso.









